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Thor contra Jormundgand, la serpiente de Midgard

Jormundgand, también conocida como serpiente de Midgard, era un ser de enormes dimensiones, hija de Loki y la giganta Angrboda. Ésta, en un principio, vivía en las ramas del Yggdrasil y su cabeza de dragón sobresalía por encima de la tierra y las montañas.

Pero Odín, al darse cuenta del peligro que suponía para los nueve mundos, la desterró a las profundidades del Océano de Midgard, donde siguió creciendo durante largo tiempo, hasta formar un círculo mordiéndose la cola y rodear Midgard, impidiendo que las olas se desbordasen por las ramas del Yggdrasil .

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Thor y la leyenda de Jormundgand

Un día, Aeger, dios de los mares y los océanos estaba preparando una fiesta en su casa y se dio cuenta de que no tenía suficientes bebida porque no había ningún recipiente lo suficientemente profundo con el que pudiera preparar hidromiel.

Aeger, como no tenía ni idea de qué hacer, pidió ayuda a Thor, dios del trueno y la tormentas, pero éste, no se le ocurrió nada, así que pidieron ayuda a Tyr, dios de la guerra. Este último les sugirió ir al este del río Elivagar, cerca de las fronteras del cielo donde habitaba el gigante Hymer, puesto que recordaba que poseía un caldero lo suficientemente grande para ello. Thor aceptó.

Llegado a Elivagar, Thor le propuso a Hymer acompañarle a pescar como compensación por el caldero. Ya en el barco, el gigante se sorprendió de que Thor remaba muy rápido y con mucha fuerza. Le advirtió de que si no paraba llegarían en los territorios de la serpiente de Midgard, Jormungand. Aun así, Thor no le hizo caso y siguió remando.

Finalmente, Thor se detuvo y comenzaron a pescar. Hymer pescó dos ballenas y Thor consiguió que la serpiente de Midgard mordiera el anzuelo. De repente, el mar se removió, el cielo se oscureció de tal manera que parecía que tenía que caerles encima.

La serpiente, retorciéndose con furia intentaba deshacerse del anzuelo pero Thor, con su fuerza, tampoco le soltaba, agarrando la caña tan fuerte como podía. Ninguno de los dos desfallecía, los dos querían volverse vencedores de aquella batalla.

Al final, el Hymer, preso del pánico por lo que pudiera suceder, cortó el hilo de la caña, provocando que la serpiente volviera a las profundidades del océano, haciendo que las aguas se calmaran en aquel mismo instante.

Al regresar al palacio de Hymer, este, que se había quedado sorprendido por la fuerza de Thor, le pidió que lanzara un vaso contra su frente irrompible. Thor, que quería complacerle lo hizo, el vaso se rompió, pero a frente del gigante quedó intacta. Thor sorprendió tanto a Hymer, que éste encantado les dio el caldero que habían ido a buscar para celebrar la fiesta de Aeger.

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