Sleipnir

Sleipnir, caballo de ocho patas de Odín

Sleipnir es el famoso corcel de Odín, Dios de todos los dioses y seres vivientes de los nueve mundos, que destaca por sus ocho patas y su gran fuerza.

Nacimiento de Sleipnir

Tras la batalla entre los Aesir y los Vanir, Asgard quedó desprotegida a consecuencia de sus destruidas murallas. Fue entonces cuando un gigante se ofreció voluntario para su reconstrucción a cambio de ser ambo y señor del Sol, la Luna y la diosa Freya. Los dioses, en un primer momento no lo vieron del todo claro, pero Loki, rey de las patrañas y artimañas, propuso que aceptaran el reto a cambio que tenía que hacerlo con un tiempo determinado. Si el gigante no lo conseguía, los dioses no tendrían que darle ni el Sol, ni la Luna, ni la diosa Freya. A los Aesir ese trato les parecía mucho más razonable y aceptaron el reto.

Así fue como el gigante comenzó las obras y los dioses comenzaron a preocuparse al ver cómo éste avanzaba con gran rapidez gracias a la ayuda de su fuerte caballo. Ayuda que no habían tenido en cuenta cuándo aceptaron el reto.

Cuando los dioses se percataron de lo que estaba sucediendo, exigieron a Loki, el cual la idea había sido suya, de que encontraran una solución, para evitar que terminara con el plazo acordado.

Loki, que no tuvo alternativa, decidió metamorfosearse en una yegua en celo y se plantó frente al caballo del gigante, que, en cuanto la vio, enloqueció de deseo y comenzó a perseguirla. El gigante, intentó por todos los medios llamar su atención en cuanto vio lo que estaba sucediendo, pero éste no le hizo ningún caso.

El gigante se percató de que solo no podría terminar a tiempo, y sospechando que se trataba de una artimaña de los Aesir, fue en su busca encolerizado. Se plantó frente a Odín y el resto de dioses y se enzarzaron en una gran discusión, fue tal, que Thor, se vio obligado a intervenir, reventando la cabeza del gigante con su martillo.

Mientras en el Palacio de Odín Thor terminaba con la vida del gigante, en alguna parte del bosque, el caballo del gigante consiguió alcanzar a la yegua y engendrarla. Fue así, como nació un potrillo de ocho patas y de color gris que, pasados unos años se convirtió en Sleipnir, el famoso corcel de Odín.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *