oro de rin

El oro de Rin, leyenda de la mitología nórdica

Hoy vamos a hablar sobre uno de los lugares que aparece en la segunda parte de Protectores de Asgard, Brezal de Gnita. A continuación os presento una de las leyendas más importantes sobre este lugar.

El oro de Rin, leyenda de la mitología nórdica

Los ojos de Sigurd se agrandaron. Los ancianos de su aldea hablaban de una montaña repleta de oro, conocida como el Oro de Rin, y custodiado por un dragón, Fafner. A todos los niños de la aldea les fascinaba aquella historia mientras que los mayores le temían. Él era un héroe, se había enfrentado a cientos de criaturas. A un dragón no le temía.

En la aldea ya no le quedaba nada ni nadie, la lucha se había convertido en su vida, así que decidió emprender la marcha e ir en busca del oro. Si conseguía acabar con el dragón y regresar con él, podría acabar con la pobreza del lugar. Pasó por decenas de tierras, conoció a cientos de personas, subió y bajó montañas, cruzó lagos y ríos… Hasta que por fin consiguió su hazaña, frente a él se alzaba la montaña más puntiaguda que jamás hubiera visto, rodeada por un lago, Brezal de Gnita. Ese era el último tramo antes de conseguir su objetivo.

Escaló hasta la cima y se encontró con un palacio en ruinas frente al cual había un puente de piedra lleno de antorchas encendidas. Esos fuegos le conducirían hasta el dragón. Cruzó el puente para llegar en la entrada del palacio, con sus murallas derrumbadas. Entró y se encontró con una enorme estancia oscura y llena de escombros. Le recordaba a un claustro y los árboles que allí habían crecido, empezaban a mudar sus hojas, bañándolo todo de colores verdes, amarillos, rojos…

Comenzó a andar por lo que suponía que era un pasillo y por fin encontró lo que andaba buscando. Toda la parte baja del palacio, completamente derrumbada, estaba cubierta de oro. Lo que no esperaba era encontrarse con el dragón muerto. Otro u otros habían estado allí.

Se acercó a la enorme bestia que yacía en el suelo, rodeado por su propia sangre. Sigurd recordó las palabras de aquellos que le habían contado la historia sobre la existencia del oro, la sangre de aquel dragón tenía propiedades mágicas. Quien se bañaba en ella, se volvería invulnerable.

Sigurd comenzó a revolcarse por el suelo, impregnándose de la sangre que aquel dragón había desprendido una vez muerto, convirtiendo, cada parte de su cuerpo, totalmente invulnerable. Lo que no sabía es que una de las hojas que caían en la entrada del castillo, le quedó pegada en un lateral de su hombro por la parte de atrás de su espalda. Bañado con la sangre del dragón, llenó dos sacos con el oro que allí había y emprendió el viaje de regreso a casa.

Cumplido su objetivo y ya en su aldea, Sigrud fue vitoreado como el héroe que ya era y salvó a su aldea de la pobreza más absoluta. Contó a los más pequeños su hazaña y explicó a los más ancianos la invulnerabilidad conseguida después de bañarse en la sangre del dragón.

La historia recorrió por todos los rincones de los nueve mundos, haciendo que muchos se enfrentaran a él para probar dicha invulnerabilidad y el resultado siempre era el mismo. Hasta el día que un adversario lo apuñaló justo en el punto donde la sangre del dragón no había llegado a consecuencia de la hoja que le había quedado pegada en aquel punto de su cuerpo, haciendo que el héroe terminara muriendo frente a todos aquellos que le observaban.

Después de aquello, jamás nadie volvió a mencionar el Oro de Rin, aquel oro que había corrompido el corazón de aquel que lo anheló, haciendo que miles de vidas fueran arrebatadas, incluida la suya.

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