Nifelheim

Nifelheim, el frío mundo en las raíces del Yggdrasil

Antes de la creación de todos los mundos que rodean el Yggdrasil en la mitología nórdica existía el Ginnungagap, el vasto abismo que existía entre Nifelheim y Muspelheim. Un abismo tan extenso y profundo que no se alcanzaba ver el fondo.

En el norte de este abismo encontrábamos el mundo de Nifelheim, la representación del frío, y al sur, las ardientes tierras de Musphelheim.

Cuenta la leyenda, que estos dos mundos, al tocarse el uno al otro, cuando las placas de hielo fueron derretidas por el calor del fuego, se creó una sustancia conocida como eitr, capaz de dar la vida. Y así, es como surgieron los primeros seres del Yggdrasil.

Pero esta leyenda no va del Ginnungagap, sino de Nifelheim, el mundo del frío que ayudó en la creación de los primeros seres según la mitología nórdica.

Nifelheim, el mundo del frío

Nifelheim o Hogar de la niebla era un mundo lleno de oscuridad y tinieblas situado en las raíces del fresno Yggdrasil. Este estaba custodiado por un dragón de nombre Niohoggr que roía las raíces del fresno.

Este frío y oscuro bosque estaba rodeado por una niebla perpetua que no dejaba ver nada a su alrededor ni tampoco a su paso. Pocos de los seres que allí entraban podían volver a salir.

Bajo el enorme, oscuro y gélido Nifelheim se encontraba el reino de Hela, la diosa de la muerte y las tinieblas.

Niohoggr, dragón guardián de Nifelheim

El dragón Niohoggr, guardián de Nifelheim, vivía en una de las tres raíces del Yggdrasil, alimentándose de ella. Niohoggr no toleraba las visitas, día a día, vigilaba todo el mundo de Nifelheim para asegurarse de que no hubiera visitas no bien recibidas.

Durante el tiempo que estuvo viviendo allí, antes de que se desatara el Ragnarok, Ratatosk, la ardilla que corría arriba y abajo del Yggdrasil, era la encargada de llevar todo tipo de chismes hasta donde se encontraba Niohoggr, al águila sin nombre y el halcón Vedrfölnir, para malmeter entre ellos.

Pero, una vez desencadenado el Ragnarok, con la destrucción de todos los mundos, el dragón era el encargado de atormentar las almas humanas que habían quedado en Nifelheim, alimentándose de sus cuerpos.

Un ser horripilante que atemorizaba todo aquel que intentase cruzar Nifelheim.

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Escritora y Periodista.

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