Ejemplo relato corto

La sombra gris

Las grandes llamas seguían quemando ante sus ojos, los gritos de horror de los aldeanos acechados por el fuego le retumbaban en la cabeza, ya no quedaba nada de todo lo que había conocido. La sombra gris lo observaba desde la distancia, en su rostro veía dolor e ira, y eso le llenaba de satisfacción. Daniel, escondido detrás de un carruaje que aún seguía en pie, observaba a los hombres de negro, que a lomos de sus caballos, arrasaban todo lo que encontraban a su paso, con grandes antorchas y espadas afiladas.

Con lágrimas en los ojos se marchó corriendo hacia al castillo, escondiéndose detrás de todo lo que encontraba, intentando de no ser visto. Consiguió llegar al castillo a través del bosque, finalmente las murallas habían sido derrumbadas después de años de guerras, luchas y cientos de batallas. Miles de años de historia quemados, destruidos y olvidados. La sombra gris lo siguió, conocía perfectamente esas paredes, conocía sus historias, su gente, viva y muerta, pero nunca había vivido como un caballero, ni como un príncipe, y menos como un gran rey, aun así, seguía siendo el rey de allí donde venía, el rey de aquellos que no conocían la luz.

Daniel sabía que si cruzaba las grandes puertas que seguían en pie ya nada volvería a ser igual, el pasado se convertiría en cenizas como toda la aldea y dejaría de existir, la gran sombra gris observaba al joven, por fin había llegado la hora de terminar lo que llevaba años persiguiendo. El joven oyó como los caballos se acercaban, si se quedaba allí, moriría quemado igual que sus seres queridos, o le cortarían la cabeza como habían hecho con su padre, nunca olvidaría la mirada de su madre, obligada a ver como mataban al hombre que amaba con la lentitud y tortura más lúgubre que podían, meditando cada movimiento con la espada.

Sacudió la cabeza para ahuyentar los fantasmas que le acechaban y entró corriendo dentro de las murallas y se dirigió a la gran torre, bajó por el pasadizo secreto que solo él conocía, estaba rodeado por el fuego, por el humo, por el olor de los que habían caído antes que él. La sombra gris esperaba la hora exacta para arrebatarle lo único que le quedaba al joven y lo que amaba por encima de todas las cosas, su propia vida, pero siempre sigiloso, oscuro y maligno. Daniel se dirigía a las mazmorras, sabía cómo escapar de la aldea, empezó a andar por un oscuro túnel, llegó al final, ya olía el olor de la victoria, una vez más había conseguido burlar a la sombra gris, cuando estaba a punto de salir, la sombra silenciosa, lo abrazó. Finalmente la muerte se lo llevó.

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