Consejos para escribir el final de una novela

Empezar una novela e ir desarrollándola no suele ser difícil una vez tienes clara la trama, pero desenredar el embrollo que hemos montado con los personajes y las distintas situaciones que viven puede ser todo un reto.

El final es una de las partes más importantes de cara los lectores. Si están leyendo una novela que les encanta, pero el final no es como se lo imaginan puede ser un verdadero desastre. En cambio, si la trama no les termina de apasionar pero el final es espectacular, sin duda la recomendaran.

Por esto, creo que es interesante hablar sobre cómo escribir o encontrar el mejor final para nuestras novelas. ¡Vamos allá!

1- Asegúrate de haber terminado el conflicto de la trama

Sin duda el conflicto o conflictos que aparecen durante toda la trama son los factores más importantes, el desenlace de estos son los que harán que podamos encontrar el final para nuestra historia.

Los conflictos de una novela pueden ser infinitos, sin límites, pero es importante saber cuándo parar para que la historia no se haga repetitiva o canse al lector. Los lectores siempre esperan leer los finales de las novelas. Por tanto, es importante que escribas conflictos que sepas que vas a poder cerrar. Sino, la novela puede convertirse en un sin sentido.

Por tanto, una de las preguntas claves que hay que hacerse antes de cerrar una novela es sí realmente el conflicto de la trama se ha resuelto y podemos darlo por concluido. Si es así, ciérralo de la mejor manera que puedas.

2- Ten siempre presente el protagonista de la historia

Sin duda el protagonista de la novela es el motor del desarrollo de toda la trama. Durante todo el proceso este se ve involucrado en distintos conflictos que lo hacen cambiar, en su manera de pensar y actuar. Por tanto, ha evolucionado. En caso, de que creamos que este protagonista ya no puede evolucionar más de lo que lo ha hecho, o que estamos llegando a un punto que se está quedando estancado, quizás sea el momento de cerrar la historia.

Es recomendable que en caso de que no haya habido en toda la trama una evolución del personaje, investigar el por qué y cambiarlo. Los lectores esperan un personaje dinámico, que tenga conflictos internos y externos con él mismo o con los demás. Un personaje sin evolución se volverá aburrido y no conseguiremos enganchar al lector. Así como, tampoco, conseguir cerrar la historia con un final espectacular.

3- Ten claros los objetivos del protagonista antes de cerrar una historia

El protagonista de nuestra historia debe tener unos objetivos, es decir una meta. Esta es la que hará que se desarrolle toda la historia.

Estos objetivos o meta puede ser conseguir que las cosas vuelvan a ser como antes del conflicto, conseguir llegar a algún lugar que lo cambiará todo para siempre o simplemente que esté vinculado a otro personaje. Es decir, conseguir el amor de alguien, conseguir la cura para algo, destruir un personaje malvado, etc. Todo dependerá de la trama de la novela.

Una vez el personaje consigue sus objetivos o meta, y ha habido una evolución del personaje, tal y como hablaba en el punto anterior, podemos hablar del final de la historia.

No obstante, hay la posibilidad de que el protagonista alcance lo que deseaba pero que la trama no quede cerrada. En casos como esto, podemos escribir un final abierto, y continuar la historia en una segunda parte.

4- Importante haber dejado atrás el clímax

El clímax de la historia es el momento más emocionante, dónde aparecen una serie de sucesos que son los que conducen la historia hacia el desenlace. Por tanto, después del clímax solo puede venir el final.

El clímax es la parte más importante, es dónde podemos hacer sentir distintas emociones a los lectores. Sin un clímax con suficiente fuerza, la historia sería pobre y carecería de un argumento sólido y bien estructurado, con unos personajes que no tendrían ningún tipo de evolución. Sin un clímax, seguiríamos escribiendo sin aportar nada nuevo, solo para conseguir un final.

Por tanto, es importante asegurarnos de que escribimos un clímax y que este es lo suficientemente claro para que de él se desprenda el desenlace.

5- El final debe tener lógica

El final de la historia debe tener coherencia con todos los acontecimientos que han sucedido durante toda la trama. En caso que no haya una lógica con el desarrollo de la historia y el final, este puede parecer impostado y poco creíble, y esto, puede frustrar al lector.

Es recomendable que toda la novela siga la ley de causa y efecto, un punto muy importante sobre todo a la hora de escribir el final.

No obstante, esto no quiere decir que no puedas escribir un final extravagante, fantástico o inesperado, pero aun así, este debe estar creado a partir de unas bases, como por ejemplo anticipando lo que acabará sucediendo de manera tan sutil que el lector apenas pueda tener una intuición y la sorpresa final lo deje con la boca abierta.

No es necesario que todas las historias tengan un final inesperado o sorprendente, esto no nos hace mejores escritores, sino que todo concorde y tenga una coherencia con toda la historia.

También debemos ser cautos con los finales deus ex machina en los que todo se soluciona por casualidad, ya que este tipo de finales no suelen respetar la ley de causa y efecto.

6- Comprueba que la historia se ha desarrollado mediante la estructura que se había planeado

Antes de empezar a escribir una novela, recomiendo que se haga un trabajo de planificación de la estructura previa. De esta manera, tendremos un soporte dónde guiarnos en caso de que nos quedemos atascados en algún momento de la novela.

¿Ha aparecido ya el conflicto? ¿Has dejado atrás el clímax? ¿En qué punto se encuentran las tramas secundarias? Gracias a la planificación previa de la estructura, podrás responder a estas preguntas, y sabrás exactamente en qué punto te encuentras para seguir avanzando.

¿Tienes alguna duda? ¿No? Entonces, ¡ya estás listo para terminar tu novela!

 

“El final es el inicio de una grande historia”

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